España es conocida mundialmente como un destino gastronómico famoso por su jamón, tortilla y paella, pero también alberga algunos manjares más insólitos que quizá no conozcas.
Callos – Guiso de tripas
Los callos —término que también designa las durezas de las manos y pies— son un guiso de casquería muy típico en los bares madrileños (donde se llama callos a la madrileña), elaborado con garbanzos, morcilla, tripas y pimiento.
En España no se desperdicia nada cuando se trata de callos. Foto: Javier Lastras/Wikipedia (CC BY 2.0)
Calçots – Cebolletas catalanas
Los calçots, especialidad catalana, resultan más peculiares por su forma de consumo que por su sabor. Se ingieren pelando la capa exterior quemada, sumergiéndolos en salsa romesco y alzándolos con elegancia antes de depositarlos lentamente en la boca.
Cuando los catalanes se reúnen para comer calçots, celebran una ‘calçotada’. Foto: Silvia Martín/Wikipedia (CC BY 2.0)
Percebes – Bellotas de mar
Los percebes son un manjar en España que puede alcanzar los 150€ el kilo. Se comen succionando el interior de su caparazón y son especialmente populares en Galicia y el País Vasco.
Espere pagar mucho por los percebes, pues su extracción es una labor peligrosa. Foto: José Antonio Gil Martínez/Wikipedia
Oreja de cerdo
La oreja de cerdo es una tapa muy popular. Su cartílago gelatinoso se sirve asada, hervida en cocido, o a la plancha con especias hasta quedar ligeramente tostada.
Orejas de cerdo en salsa de tomate. Foto: Tamorlan/Wikipedia (CC BY 3.0)
Migas
Las migas constituyen un plato extendido por toda España, en especial en el sur. En Extremadura se elaboran con pan del día anterior remojado, ajo, pimentón y aceite de oliva. En otras regiones se guisan con tocino o chorizo para potenciar su sabor.
Las migas resultan un plato sorprendentemente sencillo dentro de la contundente cocina española. Foto: Pedrosefarin/Wikipedia (CC BY-SA 3.0)
Morcilla – Morcilla
Quienes rechazan la idea del black pudding británico pueden llevarse una grata sorpresa. La morcilla española, omnipresente, ofrece lo mejor de la sangre del cerdo. La más famosa es la de Burgos, que incluye arroz.
La morcilla es muy sabrosa, especialmente si no se piensa en lo que se está comiendo. (Foto de CESAR MANSO / AFP)
Caracoles
Españoles y franceses tienen sus diferencias, pero comparten la afición por los caracoles. Son populares en Cataluña, la Comunidad Valenciana y Andalucía, donde tradicionalmente se recolectan silvestres.
Los caracoles se consumen en varios países, incluida España. (Foto de JEAN-PHILIPPE KSIAZEK / AFP)
Criadillas – Testículos
Si es impresionable y nunca ha probado criadillas, es mejor comer primero y preguntar después. De lo contrario, podría necesitar una visita urgente al baño al descubrir que son testículos de toro (o de otro animal). Un artículo de 2022 en La Vanguardia se preguntaba: “¿Por qué hemos dejado de comer testículos?”. Ya intuimos la respuesta.
Testículos de cabrito. Foto: Tamorlan/Wikipedia (CC BY-SA 3.0)
Angulas – Angulas
Las angulas (también llamadas gulas) pueden parecer espaguetis blanquecinos, pero en realidad son alevines de anguila de dos o tres años. Populares en el norte de España, su pesca restringida las encarece considerablemente.
Suelen guisarse con ajo y gambas. Foto: Juan Mejuto/Wikipedia (CC BY-SA 2.0)
Crestas de gallo
Las crestas de gallo son la parte rojiza y gelatinosa de la cresta del gallo, típicas de Castilla y León y la Comunidad de Madrid, especialmente en Zamora y Cuenca. De textencia similar a las setas, suelen estofarse con verduras y especias.
Crestas de gallo, para quienes ya se cansaron de las pechugas. Foto: Tamorlan/Wikipedia (CC BY-SA 2.5)
Cabezas de cordero
Las cabezas de cordero asadas son una tradición en Aragón, donde se llaman cabezas de ternasco. Hoy principalmente las aprecia la generación de más edad, pues a los jóvenes les resultan desagradables y requieren destreza para extraer la carne.
Al parecer, la mejor forma de comerlas es partir la cabeza con las manos antes de morder la carne. Diego Delso/Wikipedia
Y otras menciones honoríficas…
Lamprea en su sangre
La lamprea es a medio camino entre pez y serpiente. Al alimentarse de otros peces, en Galicia se la llama ‘el vampiro marino’. En esta región noroccidental se cocina en su propia sangre, lo que le da un aspecto oscuro y poco apetecible, pese a considerarse un manjar exquisito.
Filloas de sangre – Crepes de sangre
Las filloas de sangre, o crepes gallegas de sangre, se elaboran con sangre de cerdo. Se consumen en otoño e invierno, siendo típicas del carnaval, época tradicional de la matanza.
Burro – Carne de asno
No debe confundirse con el burrito mexicano. La carne de asno, parecida a la ternera, es muy típica de Granada. Se le atribuyen beneficios para la salud, como protección contra el asma y la neumonía.