Un enjambre sísmico de notable intensidad ha sacudido el suroeste de la Costa del Sol. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha registrado 105 pequeños terremotos en la zona comprendida entre la Sierra de Grazalema, en la provincia de Cádiz, y la costa de Estepona, en Málaga, durante la última semana, a partir del 3 de febrero.
Todos los eventos registrados han sido de baja magnitud, entre 1.2 y 3.6 en la escala de Richter, con profundidades variables de 0 a 40 kilómetros. Aunque la mayoría fueron imperceptibles, 17 seísmos fueron sentidos por residentes de localidades cercanas en ambas provincias. El IGN ha recibido aproximadamente 170 informes ciudadanos a través de su web y aplicación móvil desde el inicio de la actividad.
Para afinar la monitorización en la zona epicentral, el IGN ha desplegado tres estaciones sísmicas portátiles. Estos instrumentos adicionales proporcionarán datos más precisos sobre la localización y características de cualquier nuevo temblor en los próximos días.
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Sin relación con las lluvias intensas
Expertos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) han señalado que no existen evidencias científicas que vinculen las recientes lluvias torrenciales en la región, parte de un sistema meteorológico intenso que afecta a Andalucía, con este enjambre sísmico. Aunque ha circulado cierta especulación sobre eventos “hidrosísmicos” desencadenados por la infiltración de agua, las fuentes oficiales descartan una conexión directa. El epicentro, después de todo, se sitúa hasta 40 km bajo la superficie.
El temblor más fuerte de la serie fue un evento de magnitud 3.6 el domingo 8 de febrero, al noroeste de Jimera de Libar, en la provincia de Málaga. Los datos preliminares indican que alcanzó una intensidad máxima observada de III-IV (débil a ampliamente sentido), sin que se hayan registrado daños materiales.
Las cordilleras Béticas están en movimiento
La sismicidad se produce en el sector occidental de las Cordilleras Béticas, una región tectónicamente activa moldeada por la convergencia oblicua entre las placas Africana y Euroasiática. El ritmo actual de movimiento de las placas se estima en unos 5 milímetros por año, volviéndose más tangencial (lateral) hacia el oeste, según el IGN, organismo dependiente del Ministerio de Transportes de España.
Las autoridades continúan monitorizando el área con atención, subrayando que, aunque la actividad es notable por su número, las bajas magnitudes y la ausencia de daños se ajustan al comportamiento tectónico típico de la región. Se anima a los ciudadanos a reportar cualquier temblor sentido a través de los canales oficiales para mejorar el seguimiento. No se han emitido alertas por riesgos mayores por el momento, y las autoridades consideran estos temblores como algo bastante normal y de lo que no hay que preocuparse en exceso.