10 Grandes Éxitos de Sly Dunbar: Del Reggae Clásico a Grace Jones y Bob Dylan

Dave y Ansel Collins – Double Barrel (1970)

Esta no es la actuación más espectacular de Sly Dunbar como baterista, aunque su forma de tocar es perfecta: escuchen la ligereza en los platillos y la precisión de sus fills. Pero como debut discográfico, aparecer en un clásico del reggae de principios de los 70 siendo un adolescente, un sencillo que además llegó al número 1 en el Reino Unido y vendió 300.000 copias a pesar de que la radio británica no queria ponerlo, es una forma impresionante de empezar.

The Mighty Diamonds – Right Time (1976)

El álbum debut de The Mighty Diamonds, Right Time, prácticamente hizo famosos a Sly y Robbie, ayudando a popularizar el nuevo ritmo "rockers" en el reggae. Todo es genial, pero si quieren ver el impacto del toque de Dunbar en el sonido, vayan directo a la canción que da título al disco. El ritmo que toca es complejo, muy lejano al "one-drop" que predominaba en el reggae: tan complejo, de hecho, que Dunbar contó que otros bateristas al principio no creían que lo hubiera tocado de verdad, pensaban que era un truco de estudio. "Luego todo el mundo empezó a intentar ese estilo", añadió, "y pronto se estableció."

Junior Murvin – Police and Thieves (1976)

El sonido de Sly sin Robbie –el bajo aquí lo tocó el veterano artista de reggae Boris Gardiner, tristemente más conocido en el Reino Unido por su éxito bastante insípido de 1986 I Wanna Wake Up With You. Con fills increíblemente ajustados, la batería de Dunbar proporciona una base sólida bajo el inquietante y cansado falsete de Murvin y una pista de acompañamiento que parece vibrar con eco. Dunbar también dijo que tocó la batería en Punky Reggae Party de Bob Marley, una canción inspirada por la versión de Police and Thieves que hizo The Clash.

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Culture – Two Sevens Clash (1977)

Sly tocó la batería en Two Sevens Clash de Culture, sin duda uno de los mejores álbumes de roots reggae jamás hechos. Está lleno de canciones increíbles –I’m Alone in the Wilderness, Black Starliner Must Come, Calling Rasta Far I– pero la mejor de todas es la que da nombre al disco. Esta profetiza un evento apocalíptico el 7 de julio de 1977 "cuando las injusticias pasadas serían vengadas" según las notas, y se canta con la plena creencia de que el mundo estaba a punto de transformarse. No fue así, pero la fuerza de la fe de Culture –sus dulces armonías interrumpidas por los gritos e imprecaciones del cantante Joseph Hill– aún puede dejarte sin aliento.

Grace Jones – Pull Up to the Bumper (1981)

Puedes elegir honestamente cualquiera de las pistas que Sly y Robbie grabaron con Grace Jones como parte de la banda residente de los Compass Point Studios –desde su reinventación sorprendentemente funky de Warm Leatherette de The Normal hasta la fabulosamente dura Nipple to the Bottle– pero vamos a quedarnos con la más famosa. La genialidad de la música en Pull Up to the Bumper es la forma en que existe en un espacio entre el dub, el disco, el electro-pop y el post-punk, pero que al final es completamente propio: simplemente no suena como nada más. Y la batería de Sly es magnífica, desde las ráfagas de caja marcial que abren la canción hasta el implausible groove que evoca, que une un toque del vaivén del reggae con un pulso insistente para la pista de baile.

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Bob Dylan – Jokerman (1983)

Como músicos de sesión, Sly y Robbie eran increíblemente adaptables, así que su discografía es muy ecléctica –incluye a todo el mundo, desde Bunny Wailer hasta Britney Spears. Pero aún así, hay algo bastante inesperado en su periodo como sección rítmica de Bob Dylan (al parecer, los reclutó el propio Dylan). En la primera canción de Infidels (1983), infunden suavemente el espíritu jamaicano en las imágenes bíblicas: está hecho con tanto talento y con un toque tan ligero, que se siente orgánico y natural, todo lo contrario de los torpes intentos de reggae que hacían muchos artistas de rock en los 70 y 80.

Gwen Guthrie – Padlock (1985)

Sly y Robbie produjeron los primeros álbumes de Gwen Guthrie –y Dunbar programó la batería en el gran éxito de Guthrie, Ain’t Nothin’ Goin’ on But the Rent– pero el EP Padlock, con los remixes de Larry Levan de temas de su álbum Portrait, es la verdadera joya de su trabajo con los Compass Point All Stars. La canción que le da título es simplemente magnífica: ya era una canción superbía, y el mix de Levan claramente lleva la influencia del dub, despojando la música, empapándolo todo en eco y destacando la batería nada ostentosa, pero suprememente funky, de Dunbar. Una decisión que parece reflejarse en la portada, donde el nombre de Sly aparece encima del de la cantante.

Sly and Robbie – Boops (Here to Go) (1987)

El mayor éxito de Sly y Robbie en el Reino Unido como artistas fue a la vez supremamente cool e irresistible: con un rap espléndidamente lacónico de Shinehead, no era hip-hop, aunque, con sus interpolaciones de El Barbero de Sevilla de Rossini y del tema de Ennio Morricone para El bueno, el feo y el malo, definitivamente se sentía cercano a los collages llenos de samples de Double Dee y Steinski. Y el funk retumbante de la pista de ritmo es fantástico.

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Chaka Demus and Pliers – Bam Bam/Murder She Wrote (1992)

Sly y Robbie estuvieron por todo Tease Me, el álbum que convirtió brevemente en estrellas mainstream al dúo de dancehall Chaka Demus and Pliers: coproducido y compuesto en gran parte por Shakespeare y Dunbar, generó cinco sencillos en el Top 20 británico. Fue un esfuerzo concertado por el éxito pop, pero eso no impidió la experimentación: tanto la versión del estándar del reggae Bam Bam de "Toots" Hibbert como Murder She Wrote usan un riddim que solo tiene a Sly –no hay bajo en absoluto, solo un ritmo que muestra la audible influencia del juego de tablas indio– y que luego apareció en innumerables temas de reggae en 1992.

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