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Este domingo, 17 de junio, Alcocer celebra una de sus fiestas más señaladas. Se trata de las Mayordomas, una celebración cuyos inicios se desconocen porque se remontan en lo antiguo  y que quedó interrumpida en 1950, sin un porqué aparente, para ser recuperada en 1992. Desde entonces, el domingo siguiente al de la celebración del Corpus Christi es fiesta mayor en Alcocer, una fiesta que protagonizan las mujeres.

 Texto: Santiago Barra/ Nuria Navarrete. Fotografías: A.Romo/G. Diputación

Las Mayordomas

Como ocurre con muchas tradiciones, las Mayordomas tienen un origen histórico con mezcla de leyenda. En este caso debemos trasladarnos a la época del Cid, al momento en que el héroe castellano había muerto. Los cristianos trasladaban el cadáver del Campeador desde Valencia hasta Burgos para enterrarle, y en su persecución, con la intención de apoderarse del cuerpo, iba el ejército moro arrasando los pueblos que encontraban a su paso. Cuando los moros estaban llegando a Alcocer, las mujeres de la villa decidieron recibirlos de un modo peculiar: se vistieron sus mejores galas y se cubrieron los trajes de espejos brillantes. Luego, llevando consigo a sus hijos y cargadas con cacerolas, tambores y cualquier otro objeto que pudiera causar ruido, salieron al encuentro del ejército enemigo que se encontraba acampado. El escándalo ocasionado por el numeroso grupo de mujeres y niños y los brillos que el sol sacaba a los espejos de sus trajes confundió a los moros que huyeron sin entrar en Alcocer.

Desde entonces, según nos cuenta María Luisa Barreda, secretaria de las Mayordomas, las mujeres de Alcocer decidieron recordar cada año esta «victoria» sobre los invasores y así lo hicieron hasta el año 1950 sin interrupción conocida, según afirman los más ancianos del lugar, ya que no hay archivos al respecto porque se perdieron en el incendio de la iglesia, durante la Guerra Civil. Tampoco sabe nadie la causa de que a mediados del siglo pasado las Mayordomas dejaran de salir a las calles de Alcocer. La dejadez, la desidia, el abandono del pueblo camino de las ciudades..., todo pudo influir. Sin embargo, en 1992 se empezó a hablar de la antigua tradición perdida, se hicieron reuniones y se determinó continuar con la fiesta.
 
Cuatro «Mayordomos»
Actualmente en Alcocer se ha formado la «Asociación de mayordomas», que integra a 250 personas de las que, como novedad, no todo son mujeres. Los tiempos modernos han permitido que haya cuatro Mayordomos a los que además se les cede el honor de llevar los estandartes durante la procesión. Tampoco todos los integrantes son naturales de Alcocer y , desde luego, no hay impedimentos de edad, puesto que hay desde niñas de meses apuntadas por sus padres hasta una mujer de 95 años, la veterana del grupo.

Este domingo las Mayordomas de Alcocer volverán a lucir su traje típico: falda roja, camisa y delantal negro, diadema y pañoleta blanca con tres juegos de cintas multicolores en la cabeza y al pecho, por supuesto, la medalla de la Virgen del Tremedal.

Será una jornada  de fiesta, que ya ha sido declarada de interés turístico provincial.

 
Un pueblo con "catedral"

Iglesia de AlcocerLa fiesta de Las Mayordomas es una buenba excusa para recorrer Alcocer,  que tiene probablemente la mejor iglesia gótica de la provincia, y que por sus dimensiones le otorga aspecto de catedral.

El campanario de la iglesia destaca orgulloso, entre el resto de su cogollo urbano, al viajero que circula por la N-320 camino de Cuenca, pero no lo suficiente como para hacerse una idea cierta de los tesoros monumentales que esta iglesia representa en sí misma.

Alcocer tuvo que ser un municipio muy próspero como para permitirse el lujo de contar con un templo tan principal, y así nos lo confirman los historiadores: «Lo que comenzó siendo aldea sin importancia dependiente de Huete (Cuenca), llegó a constituir en siglos posteriores un gran relieve, siendo esta villa una de las más señaladas de la comarca alcarreña. Tuvo comercio, agricultura, y un ir y venir continuo de gentes, entre los que se instalaron buen número de familias hidalgas», cuenta Herrera Casado en su «Crónica de Guadalajara». Efectivamente, por las calles de Alcocer es fácil encontrarse con testimonios de aquellas linajudas estirpes, en forma de escudos blasonados tallados en las fachadas principales de casonas nobiliarias, construidas con sólidos sillares, y que han  resistido generalmente bien al paso del tiempo.

La epopeya de la iglesa
Pero nada es comprable a su iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y a la epopeya que un cura de pueblo, Crescencio Saiz Saiz, protagoniza desde hace 25 años en la reconstrucción del monumento. Cuando él llegó a Alcocer, en 1976, se apercibió de que la cubierta estaba a punto de venirse abajo porque las bóvedas estaban llenas de porquería y empezó a retirar cascotes hasta que llenó 45 camiones.

 


 

Pero fue solo el principio. Se gastó los ahorros en reparar la cubierta del gótico, luego empezó con el románico, siguió luego con la cúpula de la torre, donde metió mil y pico de kilos de cobre con la ayuda del muchacho, arregló la estructura del tejado....Y así lleva casi 30 años, haciendo de cantero, soldador y carpintero. Aunque ha conseguido recaudar cerca de 35 millones en todo este tiempo, su trabajo no ha terminado porque de su esbelta torre-campanario, de dos cuerpos, raro es el día en que no se desprende alguna piedra. Como no hay fondos para proceder a un arreglo integral, se va parcheando.

A don Crescencio, los del pueblo le han puesto un monumento en la puerta principal de la iglesia, que llaman del Sol, y que luce cinco inmensas arquivoltas sobre columnas cilíndricas, rematas con capiteles, magnífico ejemplo del románico-gótico alcarreño. La iglesia tiene tres puertas más, de distintas épocas.

El interior de la iglesia, por su grandiosidad, es el de una catedral. Tiene tres naves larguísimas, la central más alta, separadas por grandes pilares, con bóvedas nervadas en el techo, y cerrado todo ello por fornidos muros en los que hay abiertos ventanales puntiagudos y rosetones de estilo gótico.

Una magnífica capilla mayor cierra el paso a la nave principal, y en torno a ella circula una girola, a la que suman nuevas capillas de menor relevancia.

COMUNICACIONES: Desde Guadalajara, tomar la N-320 hasta Sadedón y continuar por esta misma carretera hasta Alcocer, que es el último pueblo de la provincia de Guadalajara antes del límite con Cuenca. Una de las colas de Buendía llega hasta Alcocer, siempre que el pantano no esté muy bajo.
La fiesta de «Las Mayordomas» comienza la víspera con la actuación del grupo Wad-al-Hayara. El domingo 24, a las doce de la mañana, la Mayordomas se reunen en la plaza del pueblo y van a misa. Después de la misa, se celebra la procesión. Luego se obsequia con dulces y limonada a los visitantes. Para comer: Casa Goyo (conviene reservar).
DISTANCIA DESDE LA CAPITAL: 78 kilómetros.

 

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