
Produce cierto sonrojo el cruce de "cartas al director" que el socialista Rafael Esteban y el popular Porfirio Herrero se cruzaron la pasada semana.
Los dos grandes partidos andan en las últimas semanas a la greña, aireando estiércol ajeno para ver cuál de los dos tiene un mayor caos organizativo en sus estructuras provinciales. A mi juicio, ni los "junos" ni los "jotros" están en condiciones de alardear demasiado. Y más que criticarse por los desmanes de sus representantes en determinados municipios, lo que deberían hacer es andar un poco tapaditos. Para no descubrir vergüenzas.
Al PSOE provincial se lo está comiendo un poso de descontento en determinados municipios que roza ya lo esperpéntico, hasta el punto de decir una cosa y la contraria según como vaya el aire. Pérez León y Tierraseca llegaron al mando del partido hace ya más de un año con aires de "consenso", pero me temo que su dedicación al frente de la institución provincial y la Delegación de la Junta, respectivamente, están haciendo que descuiden de manera flagrante la fontanería de partido.
En Fontanar hemos vivido una situación alucinante donde una alcaldesa huérfana de apoyos se amarra a un cargo para el que evidentemente se ha demostrado incapaz, mientras que los ediles descontentos hacen lo que se supone que debe hacer una persona digna: Renunciar al acta de concejal ante la imposibilidad de enderezar la situación. La respuesta de la Dirección del PSOE fue expedientar a sus afiliados críticos con la alcaldesa inoperante.
En Villanueva de la Torre, sensu contrario, tiran del argumentario opuesto. Así, a un alcalde (que legislatura tras legislatura se demuestra incapaz de crear buen ambiente de equipo), se le marcha una vez más un concejal. En esta ocasión, el edil díscolo se aferra (de modo inmoral a mi juicio), a su acta de concejal. E independientemente de la razón de fondo que pueda llevar el edil (si la lleva), la pierde toda cuando se queda en un cargo para el que fue elegido en virtud de su pertenencia a un lista. ¿Y la dirección del PSOE provincial que dice? Pues que muy mal también, de nuevo a cerrar filas con el primer edil.
Y es que la situación transfuguista y de dimisiones en el PSOE se viene sucediendo desde el escándalo de Almoguera de comienzos de la legislatura. Tan esperpéntico es todo, que incluso estando en la oposición sufren fugas los socialistas. Como en el caso de Torrejón del Rey, el más reciente caso de salida de najas de uno de sus ediles.
¿Pero puede el PP alardear de control? Pues no, mire usted. Porfirio Herrero y Antonio Román no están en disposición de sacar demasiado pecho, teniendo en cuenta la situación, por ejemplo, que se atraviesa en Yebes, donde lo que deberían hacer es expulsar del partido a toda la corporación popular, y desentenderse de los desmanes de un Ayuntamiento más propio del surrealismo berlanguiano que de una situación de normalidad.
No, el PP tampoco está en condiciones de piar demasiado, una vez conocidas situaciones como la de la empresa del alcalde de Tendilla.
Y más valdría que los mandamases populares argumentaran algo medianamente coherente para justificar la bochornosa actitud de la mayoría de sus concejales de Galápagos, más dispuestos a alinearse con las hordas salvajes del populacho más agresivo, que con el mínimo sentido de la decencia democrática y la libertad.
Hay un refrán muy castellano y muy sabio que habla de lo de pajas en el ojo y vigas en el propio; y otro que cita la suciedad en casa del vecino y la casa propia sin barrer.
También hay otro que dice que entre bueyes no hay cornadas. Pero este refrán no se lo aplican las Ejecutivas provinciales de PP y PSOE. Ellos prefieren embestir contra lo que se menee, cuando lo que deberían hacer (entiéndaseme el símil), es una verdadera "limpia de corrales".