
Los mandamases del PP provincial están acusando duramente el golpe que les ha supuesto que el colectivo de padres y profesores del colegio de Valdeluz, el “Luz de Yebes”, haya vuelto sus miras hacia ellos. La última salida de pata de banco de la formación que preside Antonio Román ha sido un doble escupitajo a la cara de docentes y progenitores. Primero, con la reconocida soberbia de no querer celebrar una reunión acordada, por el hecho de que tenían convocada una manifestación. Después, con la acusación de que están “manipulados por el PSOE”.
Es algo sencillo y recurrente en la lógica pepera. Si no les das la razón, eres “del otro”. Y si no lo eres, “estás manipulado”.
A estas alturas de la historia, y tras la manifestación del pasado sábado, cualquier persona con un mínimo de interés por el largo conflicto que atraviesa este colegio sabe perfectamente dónde está el “pecado original” (como me decía un compañero periodista recientemente) del problemón creado en el colegio privado de Valdeluz.
Y el origen del mal no reside en otro sitio, se ponga como se ponga el PP, que en el Ayuntamiento de esa localidad. Ese consistorio tiene unos gestores absolutamente insolventes, completamente desbordados por la situación, que han creado solitos una bola de mierda de un tamaño sideral. Y ahora, lejos de buscar soluciones, siguen encogiéndose de hombros en una actitud que les va a costar a la larga muy cara... a todos los vecinos de la localidad. Porque me temo que los tribunales dirán al final lo que tengan que decir, y que el Ayuntamiento tendrá que rescatar la concesión o pagar indemnizaciones millonarias. Al tiempo.
Se ponga como se ponga Antonio Román, el presidente provincial del PP debería ser más consciente de que todo este lío comenzó cuando el Ayuntamiento de Yebes, que es de su partido, sacó a concurso público una concesión administrativa para la construcción de un “colegio concertado”. Un concurso que obligaba a construir un centro escolar gigante, completamente desmadrado, que en las bases de la convocatoria se justificaba en una supuesta “gran demanda” que a todas luces era falsa. Un concurso público, respaldado por una administración, que daba por hecho algo, el “concierto”, que a todas luces escapaba de sus competencias, porque la Administración que concierta colegios no es la municipal, sino la autonómica.
Por eso, cuando el PP se defiende diciendo que el Ayuntamiento no es competente en materia educativa, y que la solución del embolao pasa sólo por la Junta, lo que deberían hacer los populares es explicar por qué no tuvieron tan claras estas ideas cuando ese consistorio hizo la barbaridad que hizo.
Alegan en el Ayuntamiento de Yebes que en la Junta nunca "les dijeron que no” a su propuesta. Eso tiene una contestación muy clara: Lo que nunca les dijeron es que “sí”; que es a fin de cuentas lo único que cuenta. Quizá a la Junta se le puede achacar que, efectivamente, en sus comunicaciones al Ayuntamiento no fue todo lo tajante y clara que requería la situación. Pero poco más.
Pero dejando claro la irresponsabilidad manifiesta del Ayuntamiento de Yebes, tampoco cabría pasar por alto la irresponsabilidad de la empresa que gestiona este centro. Ahora los profesores-cooperativistas se ven agobiados por las deudas contraídas y la falta de recursos, y se limitan a reclamar al Ayuntamiento que responda ante el problema que creó. Pero pienso que ya es hora de que alguien les diga, de frente y a la cara, que sí, que pueden tener razón en lo que respecta al consistorio, pero que ellos, o al menos la sociedad que les convenció para que entraran en esta loca aventura, también tiene un morro que se lo pisa, y que ha demostrado una incompetencia manifiesta.
Porque llegar a un territorio a realizar una inversión millonaria sin ni siquiera cotejar previamente cómo funciona el sistema de conciertos es meridianamente estúpido. Y no sólo eso, porque muchos recordamos cómo, en los albores del centro, la empresa tuvo el cuajo de publicitarlo a todo tren diciendo que con este colegio "había llegado la Educación de calidad a Guadalajara”, despreciando a miles de docentes de la provincia, y llamándonos poco menos que idiotas a quiénes seguimos pensando que la educación de calidad está, fundamentalmente, en otro sitio, y con otros valores.
A mí me parece fenomenal que los padres de esos alumnos estén encantados de la vida con el sistema educativo que se imparte allí. Es cosa suya. Pero permítanme que dude muy mucho de que unos profesores que lo son en virtud de que han ganado su puesto de trabajo pagando una inversión millonaria vayan a ser mejores que otros que lo han logrado en la dura criba de una oposición. ¿Vale?
También recuerdo cómo la citada cooperativa publicitaba en su día, sin rubor alguno, que el “Luz de Yebes” sería un colegio concertado, cuando la evidencia era que no tenía concierto. Y recuerdo cómo negaban la mayor una y otra vez cada vez que consultábamos con ellos la evidencia de que el centro no iba a ser financiado por la Administración regional.
En fin: los gestores del colegio de Valdeluz deberían saber, o haber sabido a tiempo, que, al menos en Guadalajara, jamás ha nacido un centro concertado de la noche a la mañana. Que las cosas no funcionan así. Que todos los colegios privados de la provincia que ahora son concertados (en la capital, Azuqueca y Sigüenza, si no me bailan los datos), nacieron en su día siendo centros puramente privados. Sólo con el tiempo, y ante la demanda (esta sí, real) de plazas educativas, la Administración responsable (primero el Ministerio, luego la Junta), fue apostando por alcanzar acuerdos con centros como Salesianos, Maristas, Francesas, Adoratrices o Santa Ana; allá por los años 80.
También se equivocan los padres de los alumnos del "Luz de Yebes" cuando invocan su "derecho a elegir" ese colegio. No es así. Sin ir más lejos, en la capital los padres no tenemos un derecho universal e indiscutible a llevar a nuestros hijos a un determinado colegio, público o concertado. No va así. Los centros tienen una serie de plazas, hay unos criterios a la hora de adjudicarlas (labor que hace la Administración, dicho sea de paso), y mucha gente se queda fuera y tiene que llevar a sus niños a un colegio, público o concertado, diferente al que hubieran deseado. Y no les quiero ni contar las opciones con las que cuentan los niños de Prádena de Atienza, Tordesilos o Peralejos de las Truchas. Lentejas, como quien dice.
Por eso, lo que ni puede ni debe hacer la Junta es lo que pretende el PP. No es de recibo que se concierte un colegio de lujo en una localidad que no tiene una demanda para semejante centro, y que eso sirva para que familias de localidades donde la Administración ya sufraga plazas públicas lleven al cole gratis a sus niños. Una Administración responsable no va a pagar dos veces una plaza escolar por los caprichos de unos padres.
A lo mejor cuando gane Cospedal, si gana, la cosa cambia, y ocurre como en Madrid, donde hay una destrucción consciente del sistema público para primar a la privada. Afortunadamente, de momento eso aquí no ha ocurrido.
Por eso creo que la Administración regional ha hecho todo lo que puede y debe con el convenio para los chicos que efectivamente viven en Yebes. Y pienso que la solución para la viabilidad final del “Luz de Yebes” pasa únicamente por un acuerdo entre el colegio y el Ayuntamiento. Porque caben dos opciones: O el Ayuntamiento asume su responsabilidad por el error cometido, y financia el resto de las plazas (de uno u otro modo); o el colegio desiste en su empeño de ser concertado, y se convierta en un centro privado-privado, al menos durante unos años (y como lo fueron antiguamente todos los concertados de la provincia).
Si tan importante es para un padre de Cabanillas o de Tórtola llevar a su hijo a Yebes al colegio, digo yo que podrá hacer el esfuerzo de pagarlo. Y si no puede, tiene plaza garantizada en el sistema público.
O sea, como todo hijo de vecino.