
Tenga usted 75 años, 50, 25 o 1 año, es igual. No habrá visto jugar a España la final de una Copa del Mundo. Hoy sólo quiero decir "¡Aúpa España!”, y dar las gracias a esta Selección, la mejor que hemos tenido nunca, por habernos librado del fatalismo.
Sobre todo a la gente de mi generación, porque aun viendo que jugaban como los ángeles en la semifinal contra Alemania, estábamos muertos de miedo porque creíamos que los teutones nos marcarían un gol de falta en el último minuto, como ha ocurrido siempre.
Hasta hace muy poco, el fútbol era "un deporte inventado por ingleses en el que siempre acaba ganando Alemania". Y si no era Alemania, pasaba que Di´Stéfano se lesionaba y no podía jugar el Mundial de Chile, con una Selección Española casi tan buena como la actual. O que Eloy Olalla fallaba el penalti decisivo contra Bélgica. O que Cardeñosa erraba un gol cantado contra Brasil. O que un árbitro cegato se tragó un disparo de Míchel que entró en la portería de Brasil, aunque salió escupido. O que Tassoti rompía las narices a Luis Enrique y no se pitó penalti. O más reciente aún: Que Al Gandhour, un pitero egipcio, nos anuló un gol legal que nos metía en las semifinales de Japón-Korea 2002.
Siempre se aparecía algún demonio. Hasta hoy. Estos chicos no tienen nuestros complejos y nos harán el domingo campeones del Mundo. Porque, unidos, somos los mejores. ¡Aúpa España!
P.D. Lo logramos. Somos campeones del Mundo. ¡Qué nervios! Jamás en mi vida he visto medio partido de pie, porque no podía sentarme. Pero llegó el gol de Iniesta, un tipo que juega con frac, y que representa los mejores valores de esta selección: calidad y humildad. Sólo quiero irme a la plaza el pueblo donde la gente está celebrando un triunfo histórico. ¡Gracias, España!