Diputaciones, sí, pero no así

Escrito por: Santiago Barra - 2 Julio 2010 (229 vistas)

Soy un decidido defensor de las diputaciones, como instituciones, nacidas en España al abrigo de la Constitución liberal de 1812, para dotar a las provincias de una representación popular de la que entonces carecían. Fue, por lo tanto, el primer ensayo descentralizador que se hizo frente al poder central, encarnado hasta entonces en la monarquía absoluta. Ahora bien, esa firme convicción de la utilidad de la institución, no me impide ver el bosque: sólo una reforma del papel de las diputaciones en el marco de la Administración española aseguraría su continuidad. En caso contrario, más tarde o más temprano, acabarán siendo absorbidas por las comunidades autónomas, siguiendo el hilo de rexflexión abierto por el ministro de Fomento, José Blanco, quien recientemente se preguntó: «¿Tiene sentido que en una Administración tan descentralizada sigan existiendo las diputaciones provinciales?»

Yo creo que sí, y especialmente en una provincia como Guadalajara, con 406 núcleos de población de los que 288 son municipios, y de estos últimos, 130 tienen menos de 100 habitantes y no llegan a 60 los que censan a más de 250 vecinos. La mayoría de estos municipios no podrían sobrevivir sin el respaldo de las diputaciones, por lo que el debate queda zanjado, y sólo se abre un interrogante: ¿Estarían más eficazmente atentidos estos municipios por la comunidad autónoma que desde una diputación?

Atendiendo a la representatividad, el pleno de la Diputación está conformado por diputados que necesariamente deben ser, al mismo tiempo, ediles de un municipio. Se supone, por tanto, que los diputados son conocedores de los problemas de los municipios, porque ellos mismos forman parte de las corporaciones municipales a las que tienen que asistir. La Ley permite, por tanto, el autogobierno de los municipios a través de su institución natural, cosa que no sucedería si las diputaciones pasaran a integrarse en una superestructura llamada comunidad autónoma, nombrada directamente por el ejecutivo regional de turno.

El sistema actual es, por tanto, más descentralizado, aunque la duda subyace en si es tan eficaz como el que podría diseñarse a través de concentrar todo el poder en un mando jerarquizado, que en una última instancia dependería del presidente autonómico.

Sinceramente, prefiero a los ediles de los pueblos, con todas sus imperfecciones, como gestores de ese gobierno provincial, que es la Diputación, antes que a una élite de burócratas autonómicos, alejados de los problemas reales a los que se enfrenta el alcalde de un pequeño municipio. Y en una provincia como la de Guadalajara, con el mapa municipal que tenemos, tan diferente al resto de la Comunidad -salvo Cuenca-, el conocimiento del terreno es indispensable.Dudo mucho que de un organismo carente de representación política, y absorbido en el aparato de una superconsejería de Administración territorial, surgiera un Plan de Carreteras, como el que lleva a cabo la actual Diputación, con un endeudamiento importante, por el que se renovarán en tres años 1.500 kilómetros de vías.Y si no hubiera diputación, los planes provinciales, los convenios hidráulicos, los bomberos o el servicio de recaudación, que ahora prestan las instituciones provinciales, se tendría que seguir haciendo por las comunidades autónomas, que de esta manera adquirirían un poder omnímodo.

Atendiendo a criterios de eficacia, cabe preguntarse si nos ahorraríamos algo con la desaparición de las diputaciones. Me quedo con la respuesta de un experto, Rufino Sanz, que ha trabajado en ambas administraciones: «Lo que hace la diputación podría hacerlo la comunidad autónoma, pero para ello necesitaría más medios, quizás los mismos que ya tiene esa diputación que desaparecería: funcionarios, presupuestos....»
¿Dónde estaría entonces el ahorro, si al final se van a quedar los mismos funcionarios, pero con distintos jefes? Nada garantiza que el ciudadano se ahorrara un euro con el cambio. Por lo menos, en personal.

La solución no está en hacer desaparecer a las diputaciones, y en recluir a los diputados provinciales en sus pueblos, sino hacerlas más eficaces y acotar sus competencias para que no se produzcan duplicidades.

En ese sentido, es interesante la reflexión que hizo en EL DECANO la actual presidenta, María Antonia Pérez León, quien propone que las competencias de las diputaciones se centren en el apoyo, asesoramiento y todos los servicios que afectan a los municipios de menos de 5.000 habitantes, mientras que los de mayor población dependieran de las comunidades autónomas. La presidenta cree que con este baremo de la población se acabaría el solapamiento entre instituciones.

¿Por qué si entonces hay argumentos poderosos para defender la utilidad de las diputaciones, luego éstas son tan cuestionadas? Me ha llamado la atención la encuesta publicada en eldecano.es, que se saldó mayoritariamente con una opinión contraria a la permanencia de estas instituciones.

Insisto en que no participo de esta opinión, aunque hay razones que la alientan. La primera de ellas es el opaco sistema para la elección de los diputados, de tercer grado, en el que no participa directamente el ciudadano. Si las diputaciones tuvieran una urna propia y el elector pudiese elegir directamente a la corporación provincial, las diputaciones ganarían en representatividad, y en consecuencia, en credibilidad.

Mientras tanto, en el ciudadano se extiende la impresión de que en las diputaciones hay demasiada gente trabajando para lo que hacen (la de Guadalajara mantiene 540 empleos estables) y sospechan que es la típica institución que los partidos utilizan para «colocar» a su personal de confianza.

Algo de esto hay, indudablemente, pero no es privativo de las diputaciones,porque los asesores y liberados florecen en todas las administraciones. Pero las diputaciones llevan la fama y así seguirán mientras que no se democraticen, y un nuevo Pacto Local delimite, casi a cuchillo, cuáles son sus competencias.

Comentarios:

Comentario de: jose [Visitante]
Soy un defensor de las Diputaciones y sobre todo que algunos servicios se presten a nivel comarcal de modo que se descentralicen también estos de las capitales de provincia, algo que en una provincia como la nuestra es vital. En ese sentido, veo bien que todos estos entes tengan representatividad, pero sobre todo tengan más capacidad de decisión por ley, ya sea en forma de veguerías como en el Estatuto catalán o como se ha aprobado en Aragón, por ejemplo.
Respecto a las diputaciones, ¿por qué éstas no tienen un contenido político real y más competencias, y no pueden ser elegidos los representantes por voto directo y hay que hacerlo por voto indirecto (sumando los concejales) con las consecuencias que eso tiene (se convierten en cementerios de elefantes y lugares donde colocar a liberados de los partidos)? Creo que ahí si que habría que hacer una verdadera reforma pero en ese sentido y no habría que ir muy lejos. POr ejemplo, en el País Vasco, se vota directamente a las diputaciones forales y éstas tienen más competencias. Creo que esa es la línea a seguir, igualar pero al alza y descentralizar más dotando a los entes locales de más poder respecto a las autonomías.
PermalinkEnlace permanente 02.07.10 @ 21:37
Comentario de: serrano [Visitante]
Hombre Santiago, yo no le haría mucho caso a la encuesta, habría que ver cuantos de esos que han participado viven en pueblos de menos de 500 habitantes. Yo como habitante de un pueblo pequeño estoy a favor de la continuidad de la diputación, con las modificaciones que hagan falta para que tenga una representatividad real. Quizás en algunas provincias sean prescindibles, pero en esta y otras semejantes como Soria, Burgos o Segovia cumplen una función muy buena para los núcleos pequeños. Y encima, si las suprimen ¿mas poder para Cajtiyalamancha? Ya lo que faltaba.
PermalinkEnlace permanente 03.07.10 @ 23:27
Comentario de: Güeko [Visitante]
La inmensa e intensa participación en este debate por parte de los blogeros da una idea muy aproximada de que el debate sobre la existencia o desaparición de las diputaciones, a la mayoría de la gente le importa un puñetero carajo.
PermalinkEnlace permanente 08.07.10 @ 08:47
Comentario de: Manu [Visitante]
Güeko, no creo que haya que sacar esas conclusiones tan rotundas. Que la gente tenga otras inquietudes u otros problemas más importantes no quiere decir que otras cosas como el tema actual de este blog no le importen lo suficiente como para permitir que funcionen de forma mal, o para que hagan o deshagan a capricho.
Yo personalmente, pienso que la diputación en Guadalajara es hoy por hoy muy necesaria, y más cuando uno tiene la sensación de que se está dentro de una región de la que uno se siente completamente extraño, que no le representa, que no le aporta nada, que incluso tiene la sensación de que le resta potencial en la mayoría de las ocasiones: con tantas promesas de inversiones caídas en saco roto y leyendo como en otros lugares caen como llovidos del cielo inversiones millonarias bastante cuestionables: como un aeropuerto,... cuando se critican los trasvases desde la cabecera del tajo y el aprovechamiento de los recursos hídricos y se crea una tubería de cientos de kilómetros a la mancha para rellenar pozos ilegales secos... y no se defiende el aprovechamiento del agua en el propio origen, etc...
PermalinkEnlace permanente 08.07.10 @ 17:22
Comentario de: Güeko [Visitante]
Estimado MANU, su propio mensaje me reafirma en la conclusión de que la existencia o no de las diputaciones a la gente le interesa un carajo. De hecho, de las doce líneas que usted mismo utiliza para cotestarme, tan solo las primeras seis (siendo muy generoso) las dedica a contestarme y a decirme lo necesaria que para usted es la Diputación de Guadalajara, pero el resto (otras seis líneas) las dedica a poner a caldo a la Junta y al poco sentimiento regional que comparto con usted, un debate que planteado así (sin excusas) seguro que tendría mucho más predicamente entre los blogueros.
PermalinkEnlace permanente 09.07.10 @ 12:16
Comentario de: mar [Visitante]
Pero no nos podemos permitir tanto dispendio. No podemos tener a Perez leon haciendo campaña del PSOE a costa de nuestros impuestos. No puedo ver ya a Maria Antonia hasta en la sopa con su chofer y su jefe de protocolo y su fotografo que la sigue a todas partes pagado con nuestros IBIs crecientes.
PermalinkEnlace permanente 13.07.10 @ 21:11
Comentario de: OestePURPURA [Visitante]
¿No sería bueno que un análisis de las Diputaciones estudiara cuál es su origen? Es decir, de cuándo data su formación, de cuándo son las provincias que dicen representar, en qué se basó el autor de dicho mapa provincial, …

Porque parece que todo el mundo quiere tocar el tema de las Diputaciones, sin que por otro lado se analicen otros temas colaterales igual de importantes.

¿No será que hay de por si un interés en ocultar parte de la historia de España?

http://es.wikipedia.org/wiki/Divisi%C3%B3n_territorial_de_Espa%C3%B1a_en_1833
PermalinkEnlace permanente 23.08.10 @ 22:32

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